“El polizón”Julian Barnes
“El polizón” es el primer cuento del volumen “Historia del mundo contada en diez capítulos y medio”, una ocurrente descripción de la condición humana en episodios relacionados más o menos con el mar, y narrados con un sentido del humor que habla mucho y bien de la capacidad inventiva de Julian Barnes, escritor que no es muy conocido en España pero que supera a otros más populares y con menos méritos. Julian Barnes tiene la rara capacidad de hacerse entretenido mientras nos narra historias en apariencia simples. “El polizón” cuenta la peripecia, en primera persona, de una de las especies que se salvaron del Diluvio Universal por la mera casualidad, nunca por un plan divino o una previsión humana. El cuento está construido en base a una irreverencia absoluta hacia las figuras del Antiguo Testamento. Noé es retratado como un hombre de muy escasas luces que salva el pellejo de milagro, a quien además el narrador protagonista, el perteneciente a esa curiosa raza que se salva de casualidad, compara con los gorilas… para salir perdiendo Noé en la comparación. Se derriban mitos a golpe de narrativa ingeniosa (no fue una sola balsa, sino ocho las que se construyeron; no duró el diluvio unos cuantos días, sino años); se ponen en solfa algunos de los problemas de la construcción de las naves: los mismos artesanos que estaban llamados a fabricarlas quedaban excluidas de la salvación tras el comienzo del Diluvio, lo que hizo que muchos de ellos se opusieran a seguir trabajando. Así, como quien no quiere la cosa, Julian Barnes aborda ciertos problemas y toca puntos oscuros, como la posible relación zoofílica entre las mujeres de Noé y sus hijos con una raza de monos que resultó sacrificada antes del desembarco, que es como llama al fin del Diluvio. De hecho, según el narrador de este cuento (cuya identidad preferimos no desvelar pese a que a lo largo de la narración se van dando pistas sobre la misma), el mismo Noé sería responsable de la extinción de un significativo porcentaje de especies que nunca llegaron a ser conocidas por el hombre actual debido al ansia de sacrificio de los seres humanos. De hecho, muchos animales fueron subidos al Arca de Noé nada más que para servir de alimento, razón que fue suficiente para que de los considerados “impuros” sólo abordara la pareja correspondiente, mientras que de los “puros” se dejara entrar hasta a siete, lo que daría fuente de alimento aceptable durante los años que duró la inundación. Con un tono, como decimos, irreverente, y con una técnica que parece respetada por el traductor, Julian Barnes ataca los pilares de las creencias religiosas, y lo hace con elegancia y fundamento, y además con sentido del humor. Este tomo de “La historia del mundo contada en diez capítulos y medio” ha pasado de la colección cara a la más barata de Anagrama, “compactos”, con lo cual podéis conseguir el libro por menos de diez euros o cosa por el estilo. Os recomiendo el libro porque tiene miga. Ya comentaremos por aquí más capítulos de este delicioso volumen. Por fin los de Anagrama se han movido para publicar algo en condiciones, caramba.
2 comentarios:
A mi me parece bueno tu blog, ya lo habia visto antes, pero creo que tenia otro nombre.
Espero poder contarme entre tus lectores.
Un saludo
Minotauro, léeme cuando y cuanto te apetezca, he tenido el blog un poco parado durante dos meses, pero ahora y en las semanas sucesivas espero actualizarlo a diario. Un saludo y gracias.
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