martes 12 de agosto de 2008

David Trueba, un escritor competente

“Saber perder”
David Trueba


Uno no entiende cómo Anagrama, teniendo en nómina a escritores como David Trueba, acaba dándole el premio Herralde a tanto inútil como anda suelto. Y si no se lo creen, échenle paciencia y léanse algunos de los últimos premiados o finalistas de la distinción que concede Anagrama todos los años. David Trueba tiene en su haber la dirección de algunas películas como “Amo tu cama rica” o “Los peores años de nuestras vidas”, pero lo que aquí nos interesa es reseñar su última novela, la tercera que saca después de otras dos que confieso no haber leído. El señor se lo ha tomado con calma, y han pasado seis años desde que publicó su última entrega en forma de libro, o sea que tiempo ha tenido para pergeñar unos argumentos la mar de interesantes. Lo que hace Trueba en “Saber perder” es contarnos las historias de cuatro, digamos, perdedores: Sylvia, la adolescente insegura de sí misma y cabreada con el mundo que conoce a alguien capacitado tal vez para sacarla de la grisura de su existencia; Lorenzo, el asesino secreto arruinado por su ex socio a quien quita la vida; Leandro, el padre de Lorenzo y su vez abuelo de Sylvia, que vive al final de sus días una abrasadora experiencia con prostitutas de lujo; y Ariel, el jugador de fútbol procedente de Argentina que viene a España sin saber muy bien lo que se va a encontrar. Con los cuatro protagonistas, Trueba teje cuatro historias que se van entremezclando entre ellas, o sea que lo que utiliza es el viejo truco de tres o cuatro novelas en una; historias independientes que apenas tienen nada en común pero que dan forma a un libro bastante entretenido y fácil de leer. El estilo de Trueba es algo florido pero sin pasarse, lo cual se agradece, huye de los diálogos a favor de un estilo indirecto bastante natural, y rehúye las explicaciones filosóficas para contarnos en su lugar las vidas de tres personas muy grises y otra, el futbolista, que siendo menos gris, vive las mismas miserias que cualquier ser humano con un poco de corazón: el destino de los perdedores es tal vez el eje central que guía los pasos del escritor a la hora de narrarnos estas apasionantes peripecias. No una gran novela, pero sí una buena novela, que no es poco, amigos.