“Expediente X, creer es la clave”Por fin hemos visto la película, la segunda, de la saga “Expediente X”. La primera nos había dejado con un buen sabor de boca, y esta segunda, la verdad, tiene muy poco que ver. Han pasado diez años desde aquella primera incursión de la serie en la gran pantalla, y ahora nos encontramos a los dos agentes casados y separados y con un hijo muerto de por medio, datos que, me van a perdonar, no recuerdo tener ni de la serie ni de la otra película. Aquí se han obviado los elementos extraterrestres que tan queridos han sido siempre a la serie, y se ha tirado más bien por lo paranormal mezclado con una truculenta trama acerca de trasplantes de órganos a cargo de médicos sin escrúpulos venidos de la antigua Unión Soviética. Eso de hacer venir a los malos del antiguo bloque del Este, o de situarlos ahí, se ha convertido en una mina, y si no que les pregunten a los creadores de la mini y repulsiva saga “Hostel”: rusos, checos, ucranianos y demás personas de lenguaje indescifrable se han convertido en una inagotable mina de malvados dispuestos a las depravaciones más insondables. La película no mata, pero entretiene, lo que pasa es que se echan de manos todas las referencias a objetos extraterrestres y culturas de otros mundos y otros tiempos. Tenemos, eso sí, un cura pedófilo acusado de treinta y tantas violaciones de niños. ¿Una crítica a la iglesia católica? Hum, no sé. Lo cierto es que a nuestro modo de ver el personaje del cura vidente y amigo de los niños podría haber sido igual de rico (o igual de plano, eso va en gustos) omitiendo esa preferencia por los impúberes. Tal vez se ha buscado conscientemente el escándalo, pero me parece a mí que el tiro al director le va a salir por la culata, y que la película, aunque entretenida como hemos dicho, no lo sea tanto como para justificar el estipendio de los cinco o seis euros que cuesta entrar en una de esas multisalas con el aire acondicionado a tope y el volumen a alturas estratosféricas. De la película, poco se puede decir sin destripar el argumento, algo que no nos gusta hacer aquí y que evitamos siempre que podemos. Hay agentes del FBI desaparecidos, hay un cura pedófilo y vidente, y hay, por supuesto, nuestros dos agente favoritos intentando desentrañar un misterio. El tiempo no pasa en balde, y Scully y Moulder parecen un tanto viejos y cansados. Qué le vamos a hacer.
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