lunes 18 de agosto de 2008

Una de las mejores novelas de todos los tiempos

“La conjura de los necios”
John Kennedy Toole


Esta es una de las obras imprescindibles de la literatura universal. Tal vez una de las cinco mejores novelas que he leído nunca. Y su historia, la de la gestación y publicación del manuscrito, también tiene miga, como se suele decir. John Kennedy Toole sólo escribió esta y otra más, “La biblia de neón” (obra sobre la que, créanme, tengo serias dudas acerca de su autoría), pero con “La conjura de los necios” ha pasado a la historia de la literatura mundial de todos los tiempos. A la altura de “Cien años de soledad” o del mismo “Quijote”, “La conjura de los necios” cuenta la historia de un marginado social, un “colgado”, por utilizar la jerga al uso. Una hilarante puesta en escena que, detrás de tanta sonrisa y de carcajadas en sentido literal, esconde una profunda amargura, la de un autor que acabó suicidándose, entre otras razones suponemos, porque nadie le publicaba esta genial obra. Sólo puedo recomendarla a todo aquel que no la haya leído. El retrato de los barrios semimarginales del Nueva Orleans de los años sesenta del siglo pasado es digno de un maestro de la prosa, y eso que Toole jamás fue reconocido en vida y se ganaba las habichuelas trabajando como profesor en una universidad de mala muerte. Toole crea una ficción realista pero al mismo tiempo nos introduce en los vericuetos mentales de un hombre, Ignatius Rilley, que roza la locura o la genialidad o ambas cosas en una. Es “La conjura de los necios” una historia para ser leída una y otra vez, con las sorprendentes afirmaciones de su protagonista (“sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales no me relaciono con nadie”, o “sólo los degenerados hacen turismo”) uno ya se hace una idea del alcance que tiene el individuo, un treinta añero que vive con su fatigada madre, harta la mujer de mantener a un pedazo de inútil que se dedica a atacar (por escrito en unos cuadernos que desperdiga por el suelo sin orden ni concierto) un mundo “que carece de geometría”. Los personajes secundarios son dignos de mención, igualmente, sobre todo el pobre patrullero Mancuso, sobre quien llueven las desgracias a medida que avanzamos en la lectura de esta fenomenal obra. Las cartas que Ignatius dirige a su pseudo novia (y las contestaciones de ésta) son para ponerlas en un marco. Sólo la lectura de esta desquiciada correspondencia hace que merezca la pena adquirir un libro fácil de conseguir en la serie de compactos de Anagrama, editorial que de tanto en cuanto da en el clavo. Repito que me parece una de las mejores novelas que he leído en mi vida.

2 comentarios:

JAVIER dijo...

Sí, la considero una de las mejores novelas jamás escrtiras, y a Ignatius J. Reilly uno de los personajes mejor definidos de la literatura
Para mí, es el libro a recomendar a los aficionados a la literatura
(Claro que sin son aficionados a la literatura, ya lo tendrían que conocer, pues lo considero poco menos que imprescindible)

uno dijo...

Estoy de acuerdo contigo, jamás he reído, he pensado...y he llorado como lo he hecho con este libro.
No estoy de acuerdo contigo en cuanto a tus sospechas sobre los motivos que pudieron arrastrar al abismo a un personaje como Toole, pero me cuesta creer que la “necedad” de una serie de editores pudiera doblegar una superioridad moral y espiritual tan manifiesta.
Quizás a Toole le falto una mujer que si apareció para redimir a Ignatius y que todos los corazones solitarios esperamos. Todos tenemos una maldita-querida Minrra MinKorf (¿era así su nombre?) dándonos caña, ¿o no?