miércoles 26 de noviembre de 2008

Tres cuentos de Maupassant

“Bola de sebo”, “El papá de Simón” y “En familia”
Guay de Maupassant


En estos tres relatos, el malogrado maestro francés del cuento corto retrata algunos aspectos de la sociedad francesa de la segunda mitad del siglo XIX, y lo hace, como Zola, sumergiéndose en las miserias de las clases bajas, mostrando cómo vivían o malvivían personas de muy baja extracción social. De todos ellos, el más conocido es “Bola de sebo”, que se puede encontrar en un buen montón de antologías del francés: la historia de una cortesana que viaja en un coche de posta huyendo de la invasión de Francia por los alemanes y que cae, junto con sus compañeros de elevada condición social, en manos de un grupo de soldados prusianos cuyo jefe pide, a condición de dejarlos marchar, que la cortesana, despreciada por los otros viajeros por su oficio, se preste a acostarse con él. A partir de ese planteamiento, Maupassant hace una vívida disección del egoísmo, la hipocresía y lo miserable de la condición humana, en un retrato de gran maestría que merece estar al lado de los mejores conseguidos por Chejov o Poe, coetáneos suyos en países tan alejados de Francia como Rusia y Estados Unidos. En “El papá de Simón” se plantea una historia de amor, una vez más, con la idea de la mujer deshonrada de fondo. Lo cierto es que para su época Guy de Maupassant mostraba, como Flaubert, una aguda percepción de la condición femenina, del sometimiento a una tiranía machista de la que ninguna fémina escapaba. “El papá de Simón” es un relato conmovedor de las condiciones de vida a que se veían abocadas aquellas mujeres que eran al mismo tiempo trabajadoras y madres solteras, y las humillaciones que sufrían sus hijos sin padre. En cuanto a “En familia”, el tono del cuento recuerda a los de aquellos de Antón Chejov, por cuanto, como en el caso de muchos de los escritos del ruso, el protagonista de esta historia es un oficinista gris que espera con ansiedad un ascenso que nunca llega, y que vive con su madre de noventa años. Será la madre la que dé un sesgo inesperado (y tragicómico) a la historia: un fresco de la vida en las grandes ciudades francesas de hace más de cien años. Los tres relatos son excelentes y se pueden encontrar en la recopilación de cuentos que Mondadori ha puesto a la venta (a un precio desorbitado, todo hay que decirlo) hace sólo unos días.

1 comentarios:

emilio morote esquivel dijo...

No tengo tiempo para seguir con él. Prefiero dedicarme, por ahora, a escribir mis novelas y tal, que me llevan todas las energías que necesito.