Paul Auster:
El palacio de la Luna
Antes de convertirse en una estrellona del mundo literario, Auster ya había creado una media docena de novelas de las que entran pocas en libra. Novelas como Ciudad de cristal o Leviatán. A ellas habría que añadir esta crónica de una inmersión en el lado oculto. Acaso valga esa definición para toda la obra del americano. El lado oculto atrae a Auster como una luz a un mosquito en el campo. No se puede resistir el americano a mostrarnos esa cara desconocida de la América que, como ya he dicho en otra parte, no se muestra en las películas, o por lo menos no en las que tienen un final feliz. De finales felices vamos a encontrarnos pocos en la obra de Auster. Simplemente, Auster se deja llevar por donde se meten sus incautos personajes. Como el protagonista de esta obra, que deambula de un sitio para otro, conoce grandes revelaciones, se oculta de sus enemigos, se prepara para ir a Vietnam, deja los estudios a medias, conoce a un anciano que le cuenta un pasado glorioso, descubre su propio origen y de paso sirve de pretexto al autor Auster para llenar unas trescientas páginas de una prosa que, a pesar de las pérdidas que se producen en las traducciones, llena al lector de la sensación de haber pasado el rato con uno de esos raros escritores de ahora que, como también se ha dicho ya, conjugan lo mejor de los dos mundos de la literatura: la que podríamos llamar para todos los públicos, esto es, los best seller; y la literatura, digamos, académica, la que recibe premios de relumbrón, como el Príncipe de Asturias que seleccionó a Auster con toda justicia. Como se da el caso de que Auster sigue creando novelas de una calidad por encima de la media, resultaría tal vez precipitado aseverar que El palacio de la Luna es una de sus mejores creaciones; todavía parece quedarle carrete de sobra a nuestro hombre; pero sí: por ahí van los tiros. El palacio de la Luna es, digámoslo ya, una obra maestra de la mejor narrativa actual, como les gusta decir a los críticos de los dominicales; pero, esta vez, sí, y perdonen el atrevimiento, lo dirían con razón. Si no lo conocen de nada, esta es una novela muy indicada para empezar con él. Cosa que se puede decir de cualquiera de sus libros. De pocos autores se puede afirmar lo mismo.

1 comentarios:
mi primer contacto con auster y una verdadera obra maestra. poco mas puedo añadir.
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