William Somerset Maugham:
Diez grandes novelas y sus autores
Al igual que David Lodge, Maugham muestra una incomprensible falta de interés por la escritura en castellano. Bien se le puede justificar por aquello de huir de las traducciones (suponemos que Maughan ignoraba nuestra lengua); sin embargo, el señor Maugham no tiene ningún empalago en enaltecer hasta lo infinito a autores franceses como Flaubert o rusos como Tolstoi. Y si bien en la introducción de este libro se detiene en alabar El Quijote, luego, en el cuerpo central de la obra, en los diez artículos que justifican su título, no hay uno solo dedicado a autores de España o de países hispanoamericanos. El desprecio de los anglosajones por las letras españolas no debe afectarnos. Simplemente, aprendamos lo que podamos de ellos, y luego, para lo nuestro, espiguemos otros textos, aunque sean los libros de Literatura del ya lejano bachillerato. Maugham nos cuenta que Jane Austen solo escribía de lo que sabía, por lo que siempre evitó mostrar conversaciones entre hombres solos, pues, en rigor, nunca había oído ninguna; nos cuenta que Dickens era un hombre de gran éxito, quizá el escritor de lengua inglesa más leído de su tiempo, y que aunque alababa los supuestos méritos de la vida familiar, no se paró en barras a la hora de deshacerse de una mujer un tanto estúpida que le había dado nueve hijos, para hacer vida marital con otra, por supuesto, más joven; aprendemos que Sthendal carecía de talento innovador, que copiaba los argumentos de otros para crear los propios, que fue un fracaso como amante, una especie de bufón tocado por un sentido genial para retratar a sus semejantes pero castrado para idear historias; nos enteramos también, por si alguien no lo sabía ya a estas alturas, que los autores que no gozan de fama en vida, rara vez la alcanzan después de muertos (son pocas las excepciones a esta despiadada regla); también nos enteramos de que Balzac era cruel con su madre, un escritor incansable y a la vez chapucero, prolífico y, contradiciendo a la crítica, de un alto nivel en sus invenciones (mal escritas, al parecer, en lo que a técnica se refiere). El estilo del libro es un tanto discipular, parece más bien un manual para estudiantes de Literatura que un volumen con el que pasar el rato. Javier Marías se hace mucho más entretenido en el mismo campo. Que un escritor hable de otros (ya muertos) puede ser curioso. Aunque los trate con respeto.

6 comentarios:
Las culturas anglosajonas son de lo más egocéntrico que existe. Son todo lo contrario a la nuestra en el sentido de que alaban hasta la extenuación lo propio, lo nacional, mientras que aquí todo lo que tenga que ver con la fabricación casera tiende a arrojarse por los suelos. Con todo, a mí me tiran más literaturas como la francesa o la inglesa que la española o hispanoamericana, cuestión de preferencias, simplemente.
De Somerset Maugham tengo pendiente en la pila "Sobre la esclavitud humana". Teniendo en cuenta la de libros que tengo acumulados y mi actual ritmo de lecturas, calculo que lo leeré dentro de uno o dos años, así que ya te contaré.
Te dejo un enlace a la lista de "El Canon Occidental" de Harold Bloom para que te hagas una idea de la "enorme objetividad" y "escasa parcialidad" que los críticos literarios anglosajones suelen tener a la hora de evaluar el hecho literario:
http://sonic.net/~rteeter/grtbloom.html
¡Que bien que ya se puedan volver a hacer comentarios en el blog! un saludo emilio, sepa usted que llevo leyendole reseña tras reseña y ya me he hecho con algunos ejemplares de libros recientemente reseñados. (otro saludo para Forastero).
la verdad es que los americanos en cuestion de literatura siempre tiran para casa, pero no es de extrañar: tienen la fea costumbre de creerse el centro del universo, y en literatura no iban a ser menos.
yo tambien tengo "servidumbre humana" (¿te refieres a esa, Forastero?) en casa sin leer aun.
Saludos a ambos, bienhallados de nuevo. Forastero, te quiero decir que tú tienes una ventaja sobre mí: eres bilingüe. Yo aprecio la literatura hispana e hispanoamericana porque no me queda otra. Es de los escritores de ese ámbito de los que puedo aprender, no de los franceses o los ingleses, por no hablar de los rusos; de todos estos solo puedo leer traducciones, y qué te voy a decir a ti que no sepas sobre el tema. Por ejemplo, tengo un par de libros de Ambrose Bierce editados por RBA que quiero comentar en el blog. El problema es que las traducciones son malas, tienen fallos de puntuación, por ejemplo; eso sin entrar en el fondo, es decir, si respetan o no el texto original, algo que no estoy capacitado para decir. Esa es mi limitación (entre otras). Sobre Faulkner, bueno, no sé qué decir. Estoy más con la opinión de JL, al principio no lo soportaba, pero ahora columbro en él algo sorprendente, una excelencia que antes se me pasaba inadvertida. Pronto comentaré otro libro de Faulkner. Un saludo a ambos, amigos.
Lo mío con Faulkner me temo que es imposible, no sé, es una especie de "Lorca estadounidense" con tendencia al exceso que nunca me ha convencido. Tampoco es que me guste demasiado la novela norteamericana del siglo XX, de hecho, no me gusta nada. En fin, vosotros disfrutadlo y sacadle jugo, que yo os lo cedo gustosamente...
Señor Morote ¿Tiene usted doble personalidad?
Puede ser que el señor Morote la tenga hasta cuádruple. Depende del día de la semana. Pronto, nuevo comentario sobre Faulkner, y uno sobre Cela (que no falte).
Un saludo de mi parte al contertulio JL, que se me olvidó devolvérselo.
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